Hoy en día las teorías, perspectivas analíticas, las ideas e informaciones suelen compartirse de manera rápida, virtual y más democrática. El conocimiento ha pasado de situarse en espacios físicos cerrados a estar abierto en línea, examinado y tasado por las personas usuarias. Es más libre pero menos controlado y, por tanto, mucho más expuesto a la manipulación, a generar “ruido” y a la desinformación.
A esta dualidad se enfrenta hoy la divulgación de la ciencia: “Tiene que saber lidiar con estas dinámicas en plataformas saturadas con información -y desinformación- y aprovecharse, al mismo tiempo, de la nueva cultura digital para conectar con el público a través de narrativas innovadoras”, comentó Luis Navarro Ardoy, doctor en Sociología y académico de la Universidad Pablo de Olavide (España), durante su paso por la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile. 
Frente a la información recibida o consultada en Internet conviene detenerse y formularse al menos tres preguntas básicas referidas a la fuente, el contenido y la ubicación. Algo huele “extraño” cuando la noticia que se está leyendo utiliza datos, estadísticas, informes o resultados de estudios sin acompañarlos de enlaces que permitan comprobarlos. La desconfianza debería aumentar si esos enlaces no funcionan o si, al pinchar sobre ellos, dirigen a páginas poco claras que despiertan la suspicacia.
La “moda” de la divulgación puede derivar en prácticas superficiales y burocráticas, orientadas a “marcar casillas” en los formularios más que a generar interacciones significativas con el gran público.
En medio de la oscuridad de estos tiempos, “la investigación académica está llamada a encender pequeñas luces que ayude a comprenderlos. Aunque las decisiones finales recaigan en otras personas, nuestra labor puede contribuir, aunque sea modestamente, a que el reparto de la tarta sea más equilibrado”, añadió.
Navarro hizo una distinción explicativa fundamental, al respecto, entre hacer divulgación y difusión por parte de la academia: “Divulgación es hacer accesible un conocimiento especializado a un público amplio, no necesariamente experto, audiencias no necesariamente académicas. Mientras que Difusión es un término más amplio que implica la propagación de información, ideas o mensajes, sin necesariamente enfocarse en la accesibilidad del contenido”.
Como ejemplo, No es divulgación publicar tres videos académicos para dar a conocer objetivos del proyecto, metodología y resultados. Sí es divulgación publicar un video en lenguaje sencillo y con ejemplos cotidianos.
Diálogos con la comunidad y redes internacionales
Estos temas fueron expuestos por el investigador el 22 de abril, durante su conferencia abierta al público “Likes, Ciencia y Desinformación. Divulgación científica y responsabilidad en la era de las Redes Sociales”, en el Auditorio Julieta Kirkwood de la facultad, organizada por la Dirección de Investigación y Publicaciones. 
Además, compartió sus ideas con estudiantes de Postgrado de la facultad el día 23 de abril en la conferencia “No por hacer un vídeo y subirlo a Youtube es divulgación”, encuentro organizado por la Escuela de Postgrado y el Colegio Doctoral.
Dichas actividades fueron posibles también gracias al apoyo de Erasmus+, Enriqueciendo vidas, abriendo mentes, y el proyecto INCASI2 (A New Measure of Socioeconomic Inequalities for International Comparison), potenciando así la internacionalización de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile.
