“El conocimiento ha pasado de estar cerrado en espacios físicos a estar abierto en línea, examinado y tasado por las personas usuarias. Es más libre pero menos controlado y, por lo tanto, mucho más expuesto a la manipulación, a generar “ruido” y a la desinformación”, señala Luis Navarro Ardoy, doctor en Sociología y académico de la Universidad Pablo de Olavide (España).
Para ahondar más en estos dilemas, este 22 de abril a las 14.45 horas dará la conferencia abierta al público “Likes, Ciencia y Desinformación. Divulgación científica y responsabilidad en la era de las Redes Sociales”, en el Auditorio Julieta Kirkwood de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile.
Esta conferencia, adelanta el investigador, plantea un reto urgente: cómo hacer divulgación científica en un entorno dominado por los “me gusta”, la desinformación y la posverdad. Frente a la ilusión del impacto digital, defiende que comunicar ciencia exige algo más que publicar contenidos; implica crear comunidad, dialogar con la audiencia y evaluar lo que realmente funciona. A partir de datos y ejemplos actuales, pone sobre la mesa una idea clave: nuestras investigaciones hay que saber contarlas. La divulgación científica requiere conectar con el público sin renunciar al rigor.
Ante la información que “recibimos o consultamos en Internet conviene detenernos y formularnos interrogantes referidas a la fuente, el contenido y la ubicación. La “moda” de la divulgación puede derivar en prácticas superficiales y burocráticas, orientadas a “marcar casillas” en los formularios más que a generar interacciones significativas con el gran público”, añadió.
En medio de la oscuridad de estos tiempos, la investigación académica está llamada a, según Navarro, “encender pequeñas luces que ayude a comprenderlos. Aunque las decisiones finales recaigan en otras personas, nuestra labor puede contribuir, aunque sea modestamente, a que el reparto de la tarta sea más equilibrado”.
