El estudio sobre el origen de la humanidad siempre ha captado la atención e interés de la ciencia. Pruebas paleogenéticas sugieren que el último antepasado común de los humanos actuales -los neandertales y los denisovanos-, vivió hace entre 765.000 y 550.000 años (ka), pero tanto la distribución geográfica como la morfología de estos humanos ancestrales siguen siendo inciertas. 
Fósiles de Homo antecessor del yacimiento TD6 de Gran Dolina, en Atapuerca (España), datados entre 950 ka y 770 ka, se han propuesto como posibles candidatos para esta población ancestral. Sin embargo, “todos los fósiles de Homo sapiens datados con certeza antes de 90 ka se encontraron en África o en la puerta de entrada a Asia”, señala Kornelius Kupczik, académico del Departamento de Antropología de la Universidad de Chile.
Recientemente, un equipo internacional integrado por el profesor Kupczik, publicó en la Revista Nature el artículo “Homíninos tempranos de Marruecos, precursores del linaje del Homo sapiens”, donde describen nuevos fósiles de homíninos de la Grotte à Hominidés en Thomas Quarry I (ThI-GH) en Casablanca, Marruecos, datados alrededor de 773 ka. Estos fósiles son similares en edad al Homo antecessor, pero son morfológicamente distintos, ya que muestran una combinación de rasgos primitivos y características derivadas que recuerdan al Homo sapiens posterior y a los homínidos arcaicos euroasiáticos.
Los homíninos de ThI-GH proporcionan información sobre las poblaciones africanas anteriores a los primeros individuos de Homo sapiens descubiertos en Jebel Irhoud, en Marruecos, que datan de hace aproximadamente 315.000 años, y aportan pruebas sólidas de un linaje africano ancestral de la humanidad. Estos fósiles ofrecen pistas sobre el último antepasado común compartido con los neandertales y los denisovanos.
Estudio de larga data
El yacimiento de la “Grotte à Hominidés” (Gruta de los Hominidos) en la cantera Thomas (Thomas Quarry I) en Casablanca, Marruecos, es conocido gracias al descubrimiento en 1969 de una hemimandíbula humana (ThI-GH-1). Las investigaciones sistemáticas posteriores en el ThI-GH que se llevaron a cabo entre 1994 y 2015, dieron como resultado miles de restos faunísticos, unos 300 artefactos de piedra hechos de cuarcita y pedernal relacionados a una industria achelense y varios fósiles de homíninos adicionales en un contexto estratigráfico indiscutible, gracias a las excavaciones modernas controladas. 
En el citado artículo publicado el 08 de enero 2026, se presentan varios de estos nuevos fósiles de homínidos. Los fósiles de homíninos que datan de la transición entre el Pleistoceno temprano y medio son extremadamente peculiares en África, Europa y Asia, lo que convierte a los restos de “Grotte à Hominidés” en un importante aporte al registro fósil humano.
Una investigación con alianza e impacto internacional
El estudio de la “Grotte à Hominidés” (Gruta de los Homínidos) en la cantera Thomas (Thomas Quarry I) en Casablanca, Marruecos, forma parte del programa marroquí-francés “Préhistoire de Casablanca” (Prehistoria de Casablanca), dirigido y respaldado por el Instituto Nacional de Ciencias Arqueológicas y del Patrimonio (INSAP) del Ministerio de Juventud, Cultura y Comunicación/Departamento de Cultura del Reino de Marruecos y del Ministerio de Europa y Asuntos Exteriores de Francia, en el marco de la Misión Arqueológica Littoral-Marruecos.
Desde la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile, el profesor Kornelius Kupczik del Departamento de Antropología de la Universidad de Chile, ha contribuido con uno de los análisis sobre la morfología dental de estos fósiles.
Como experto en el análisis de dientes fósiles de homínidos (la familia biológica que abarca todos los grandes simios modernos y extintos: humanos, chimpancés, gorilas y orangutanes, además de sus antepasados directos), el profesor Kupczik fue responsable de estudiar las raíces dentales de dos de las mandíbulas encontradas en el yacimiento. “Esto me permitió extraer virtualmente los dientes de sus alveolos óseos en la mandíbula y comparar su morfología con la de otros homínidos fósiles de África y Eurasia. Los resultados muestran claramente que los fósiles de ThI-GH son similares a los del Homo sapiens y los neandertales, pero diferentes al Homo erectus”, relata. 
En esta investigación y artículo, “se optó por la técnica de magnetoestratigrafía de alta resolución debido a que los métodos de datación alternativos (Luminiscencia Óptica Estimulada y Resonancia de Espín Electrónico) presentaron limitaciones significativas y la naturaleza del registro sedimentario permitía una precisión superior, mediante el análisis del campo magnético terrestre”, explica Kornelius.
Antes de 2016, se realizaron excavaciones y estudios que fueron financiados por la Universidad de Burdeos (Francia), la Región de Aquitania (Francia) a través de los proyectos Origines, el Museo Nacional de Historia Natural de París (Francia) y el Departamento de Evolución Humana del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva (Alemania).
Las investigaciones recientes posteriores a ese año, han contado con el apoyo del Laboratorio de Excelencia Archimède —Programa I.A. ANR-11-LABX-0032-01, a través del proyecto Origines, y del Consejo Europeo de Investigación (ERC) en el marco del programa de investigación e innovación Horizonte 2020 de la Unión Europea (acuerdo de subvención n.º 819960).
Los análisis magnetoestratigráficos cuentan con el apoyo del Ministerio de Educación, Universidad e Investigación de Italia, a través del proyecto “Dipartimenti di Eccellenza 2018-2022”, concedido al Departamento de Ciencias de la Tierra “A. Desio” de la Universidad de Milán.
| El artículo publicado en la Revista Nature se encuentra disponible AQUÍ. |
