Marcelo Arnold, Vicepresidente Asociación Latinoamericana de Sociología (ALAS) y Decano de la Facultad de Ciencias Sociales:

Clon 'Indignados aquí y allá: ¿advenimiento de la era del precariato?'

'Indignados aquí y allá: ¿advenimiento de la era del precariato?'

Fuente: El Mostrador

Actualmente se combinan nuevas demandas, que van más allá de las clásicas del tipo "pan, techo y abrigo", con muchas y nuevas desigualdades sociales. Se ha difundido una sensación de precariedad de lo alcanzado y de lo alcanzable. En todas partes las personas vulnerables empiezan a ser mayoría; sus fragilidades e inseguridades son las marcas de la época. Quizá esto último sea decisivo para rotular a la sociedad contemporánea como una era del precariato. Es ante estos efectos que responde la protesta social mundial.

Las manifestaciones se transmutan en movimientos sociales cuando son registradas por los medios de comunicación que basan su atractivo en la difusión, ahora ante audiencias globales, de conflictos sociales de todo tipo. Estos mismos medios describen a la sociedad mundial en medio de una gran crisis de gobernabilidad y con incierto destino. Mientras las empresas económicas (tanto legales como ilegales) afirman su efectividad, la política y el derecho internacional no han demostrado éxitos significativos (la incapacidad para enfrentar el cambio climático es un buen ejemplo).

Las barreras de contención que puedan canalizar las nuevas demandas sociales no tienen suficiente altura. La iglesia, la ciencia, la política y la familia han dejado el camino libre para las expresiones individualistas (que intensifican su presencia incluso en eventos colectivos), y aumentan las actitudes consumistas, justamente como medio de identificación social. Aunque surgen a partir de causas justas, muchas manifestaciones parecen representar mucho narcisismo, autorreferencia y tribalización.

Los más dispuestos a protestar son quienes suponen que están perdiendo, ya sea algo con lo que ya cuentan o la oportunidad para obtenerlo. En este escenario los más radicales no son ni los desvalidos ni los marginados de siempre, sino aquellos que ya han mordido la manzana de las posibles nuevas prosperidades o posibilidades (poder inclusive) y que se resisten a los obstáculos que los perjudican. Entre ellos destacan los recién llegados: jóvenes y capas medias emergentes.

A pesar de que las apariencias tientan a ver la agitación planetaria como algo homogéneo, no hay que confundirse. Los indignados no son iguales: unos reaccionan ante la pérdida de la prosperidad alcanzada por su generación precedente (los europeos o norteamericanos), otros representan a los insatisfechos e impacientes ante una desigual prosperidad (chilenos, peruanos o brasileños). Estos últimos aspiran a mayor bienestar e igualdad y a que -en lo posible- no sigan pagando las cuentas.

Desde sus diferencias, ambos manifestantes tienen en común dejar al descubierto que detrás de los indicadores económicos se oculta una enorme desigualdad. No pasará mucho tiempo antes de que este malestar contagie a los nuevos chinos.

Los promedios estadísticos no son las medianas. Una muy pequeña parte de las poblaciones obtiene los beneficios mientras que las mayorías se ven forzadas a financiarlos.

Las teorías disponibles para explicar estos nuevos fenómenos ponen su acento en el incremento de la complejidad social. Esta última ha sido reforzada por la globalización de la economía capitalista (en todas sus variantes, desde los socialismos de mercado hasta sus fórmulas más neoliberales), la cual ha tenido como acompañante el debilitamiento de las democracias que se hunden en su impotencia, corrupción y deslegitimación de sus líderes. Por otra parte, y no menos considerable, la integración social de los individuos, desplazada desde la estratificación social a competencias adquiridas, aunque tiene un efecto liberador, inevitablemente también diversifica y profundiza las posibles exclusiones. Nada asegura el bienestar (ni la familia ni la propiedad); los destinos más probables son las pérdidas, especialmente cuando las lógicas institucionales no concuerdan con las expectativas individuales.

Ciertamente, desde las ciencias sociales reconocemos poca claridad para interpretar lo que observamos, justamente por su carácter sistémico. Por eso debemos ser muy cautos cuando nos referimos al futuro, de por sí contingente, pero lo que sí sabemos -como proclaman indignados en el norte y el sur- es que la sociedad del siglo veintiuno, aquí y allá, no está funcionando como se esperaba.

En todo caso, hasta ahora no hay certeza de si estamos ante una revolución (salto evolutivo) o en medio de turbulencias, ni de si se trata de amenazas a nuestro porvenir, o si la precariedad es la forma en que viviremos, y a la cual debemos irnos acostumbrando. Por el momento esta última opción tiene las mejores chances.

Últimas noticias

Iniciativas de Educación Continua FACSO se incorporan al catálogo de la Academia SUBDERE.

Iniciativas de Ed. Continua se incorporan a catálogo Academia SUBDERE

La Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile se incorporó al Catálogo Programático de la 13ª Convocatoria del Fondo Concursable de Formación de Funcionarias y Funcionarios Municipales de la Subsecretaría de Desarrollo Regional y Administrativo (SUBDERE), dependiente del Ministerio del Interior y Seguridad Pública. Este hito marca un avance significativo en el posicionamiento de FACSO en el ámbito de la Educación Continua con alcance nacional, al integrarse a una de las principales plataformas públicas de formación para el fortalecimiento de capacidades del sector municipal y regional.

Académico de Sociología expuso en la Comisión de Trabajo de la Cámara de Diputados sobre el proyecto de negociación colectiva multinivel.

Académico de Sociología expuso en la Comisión de Trabajo de la Cámara

En el marco de la discusión sobre el proyecto de negociación colectiva multinivel que se desarrolla en el Congreso, Pablo Pérez Ahumada, académico del Departamento de Sociología y director del Núcleo Milenio LABOFAM de la Universidad de Chile, expuso en la Comisión de Trabajo de la Cámara de Diputados. Durante la sesión, analizó interrogantes como ¿cuáles son las dinámicas centrales del conflicto laboral y del diálogo social en Chile? y ¿cómo la legislación laboral existente incide en dichas dinámicas?

Seis Fondecyt Regulares se adjudica la Facultad de Ciencias Sociales.

Seis Fondecyt Regulares se adjudica la Facultad de Ciencias Sociales

Proyectos ligados a Antropología, Psicología, Educación y Trabajo Social serán dirigidos por los/as académicos/as de la facultad Francisco Araos, Isabel Piper, Cynthia Adlerstein, Gabriela Rubilar, Gonzalo Durán y Alejandro Marambio. Sus grandes temas versan sobre polución marina, memoria reciente, sala cuna, trabajo social, negociación ramal laboral y el futuro del consumo.

Facultad de Ciencias Sociales culmina administración del Campus Juan Gómez Millas para dar paso a la gobernanza del Consejo de Campus.

Facultad culmina administración del Campus JGM

Durante más de una década, la administración del Campus Juan Gómez Millas (JGM) de la Universidad de Chile -periodo comprendido entre 2014 y 2025- fue asumida por la Facultad de Ciencias Sociales, sin embargo, desde comienzos de este 2026, su gobernanza pasó al nuevo y primer Consejo de Campus electo por su comunidad triestamental. La decana Teresa Matus destaca que este es un hito largamente esperado y para lo cual la facultad ha dispuesto todos los apoyos necesarios para la transición hacia una nueva gobernanza.