La comunidad de Pedagogía en Educación Especial de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile vivió una nueva Ceremonia de Compromiso Pedagógico, instancia que marca simbólicamente el inicio de una etapa fundamental en la formación de las y los futuros docentes. Durante la actividad, estudiantes de segundo año hicieron entrega de la insignia a quienes cursan primer año de la carrera, como expresión del compromiso que asumirán a lo largo de su trayectoria universitaria y profesional.
La ceremonia contó con la participación de estudiantes, académicas y académicos, integrantes de la comunidad universitaria y familias, quienes acompañaron a las y los estudiantes en este momento emotivo y significativo.
En sus palabras, la jefa de carrera de Pedagogía en Educación Especial, Marcela Betancourt, destacó el orgullo que representa para la comunidad acompañar a quienes han decidido optar por la pedagogía y, particularmente, por la educación especial. “Siempre que llegamos a este momento, que es donde los estudiantes demuestran frente a todos nosotros que han decidido el camino de la pedagogía, es un momento de alegría, pero también es un momento de desafíos muy importantes”, señaló.
La académica enfatizó que el desafío de la educación inclusiva trasciende la incorporación de prácticas inclusivas al sistema educativo y debe comprenderse como una herramienta para avanzar hacia la justicia social. En esa línea, relevó el rol que tendrán las y los futuros profesionales en la defensa del derecho a la educación y en la transformación de aquellos contextos que históricamente han excluido a distintas personas de los procesos educativos y sociales. .jpeg)
“Trabajar por el derecho a la educación, la tarea esencial de los educadores y educadoras diferenciales y especiales en nuestro país, implica cambiar los recorridos biográficos de quienes históricamente estuvieron excluidos de los procesos sociales que implican la educación popular”, afirmó Betancourt.
La jefa de carrera también destacó que se trata de un camino que puede estar marcado por desafíos y frustraciones, pero que también ofrece importantes oportunidades de crecimiento y satisfacción profesional. “Con una gran alegría, con un compromiso fraterno, les damos la bienvenida a este camino complicado, pero maravilloso”, expresó.
Un compromiso con la inclusión y la justicia social
Desde el Centro de Estudiantes, su presidenta Fernanda Villagra, también se destacó el significado de esta nueva etapa para quienes comienzan su formación profesional e invitó a las y los estudiantes de primer año a asumir este proceso con entusiasmo, responsabilidad y disposición permanente al aprendizaje. “Será un camino lleno de desafíos, pero también de crecimiento personal y profesional. Como futuras y futuros docentes de educación especial tendrán la responsabilidad de contribuir a la construcción de comunidades educativas más inclusivas, respetuosas y comprometidas con el derecho a una educación de calidad para todas las personas”, afirmó.
Asimismo, relevó la importancia de comprender la calidad educativa desde una perspectiva vinculada a la justicia social, la autonomía y el pensamiento crítico, destacando que este compromiso comienza desde las primeras experiencias formativas y en cada vínculo que las y los estudiantes construyan durante su trayectoria. .jpeg)
“Queremos recordarles que no recorrerán este camino solos. Cuenten con sus compañeras y compañeros, con sus docentes y con quienes seguirán trabajando para representar y fortalecer a nuestras comunidades”, agregó.
Para las y los protagonistas de la ceremonia, la entrega de la insignia también constituye un primer paso hacia la construcción de una identidad profesional comprometida con la diversidad y el derecho a la educación.
Nicolás Anguita, estudiante de primer año de Pedagogía en Educación Especial, valoró la instancia como “nuestro primer gran paso hacia un compromiso pedagógico, el cual vamos a seguir construyendo durante toda nuestra trayectoria universitaria”. En ese sentido, destacó el significado de portar el emblema de la Universidad de Chile y el compromiso que ello implica con la justicia social, la defensa de la diversidad y el derecho a una educación de calidad para todas las personas.
Una mirada similar compartió Sofía Rodríguez, también estudiante de primer año, quien destacó que la formación en educación especial implica reconocer que la diversidad no constituye un obstáculo para el aprendizaje ni debe transformarse en un motivo de exclusión. “Nuestro papel como educadores y educadoras especiales no solo busca mejorar la calidad y la atención de cada estudiante. Nosotros cumplimos un papel fundamental en la transformación de la mirada social hacia la diferencia y la discriminación”, sostuvo.
La estudiante agregó que uno de los principales desafíos de quienes se forman en esta área es contribuir a la eliminación de prejuicios y avanzar hacia una sociedad más justa, empática y comunitaria. Desde su propia experiencia, explicó que eligió la carrera con la convicción de aportar a un proceso de cambio social, especialmente en el contexto escolar.
De esta manera, la Ceremonia de Compromiso Pedagógico no solo constituye un hito dentro de la trayectoria universitaria de las y los estudiantes de primer año, sino también una oportunidad para reafirmar el sentido de una profesión que tiene entre sus principales desafíos contribuir a transformar las condiciones de desigualdad y exclusión que persisten en la sociedad y en los espacios educativos.

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