La carrera de Pedagogía en Educación Especial de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile dio inicio a su año académico con una jornada de reflexión y diálogo que reunió a estudiantes y académicos en la Plataforma Cultural del Campus Juan Gómez Millas.
La ceremonia tuvo como invitado principal a Gonzalo Giles, comunicador, escritor y artista argentino, cuya intervención estuvo marcada por una crítica profunda a las lógicas tradicionales que han estructurado la educación especial y los discursos sobre discapacidad. 
Durante la inauguración, la jefa de carrera, Marcela Betancourt, enfatizó los desafíos actuales en la formación docente en un contexto global cambiante. “Hoy en día, frente a los nuevos órdenes mundiales, nuestra carrera nuevamente se desafía y creo que es muy importante que tengamos esa perspectiva en la formación que estamos generando y en la autoformación que los estudiantes siempre tienen que tener”, señaló.
En esa línea, advirtió que los avances en derechos no son definitivos: “Todos los derechos ganados para las personas con discapacidad y para los grupos segregados están siempre en disputa y parecieran siempre estar prestados a partir de la hegemonía”, subrayó.
Por su parte, Gonzalo Giles propuso una mirada crítica sobre los conceptos que suelen sostener las prácticas educativas. “Hay una forma correcta de ser. Y vos estás un poco desviado de eso”, planteó, cuestionando las nociones de inclusión que, aunque bien intencionadas, pueden reproducir lógicas normativas. En ese sentido, afirmó que “la normalidad nunca carga, no aparece, no responde, no existe como nos prometieron”, invitando a problematizar los estándares con los que se mide a las personas. 
El expositor también interpeló directamente a quienes se están formando como futuros docentes, destacando el carácter político de su labor: “Ustedes no sólo van a enseñar contenidos, van a construir criterios, van a definir qué se considera válido, van a mediar o limitar formas de existir. Y eso no es técnico, eso es profundamente político”. 
Giles profundizó en la dimensión social de la educación y la discapacidad, vinculándola con las desigualdades estructurales. “La justicia social no es ideología, es humanidad”, sostuvo, enfatizando que el acceso a derechos no puede depender de condiciones individuales, sino que debe entenderse como una base común para la vida digna. 
Asimismo, cuestionó los discursos superficiales sobre inclusión, relevando la importancia del lenguaje y de escuchar a las propias comunidades: “Hablar bien no es decir ‘capacidades diferentes’. Hablar bien es decir la verdad. Con respeto, con información y con sentido común”.
La jornada marcó así el inicio del año académico con una invitación clara: repensar críticamente las prácticas, los conceptos y las estructuras que configuran la educación especial, promoviendo una formación comprometida con la transformación social y el respeto a la diversidad.
